/ Opinión

Carta de un suicida social

Si soy brutalmente sintético, el origen de la angustia es la incoherencia entre el pensar y el hacer. Es fácil decir que pienso de cierta manera, incluso es fácil hacer que parezca que obro coherentemente con ese pensar, pero de manera indiscutible y casi en su totalidad, el ser humano es una criatura que no coordina su mente con su actuar; no lo digo yo, lo dijo Freud y lo dicen cualquier cantidad de estudios en psicoanálisis, psicología, antropología, filosofía y, en general, todas las ciencias humanas. El problema de esta incoherencia es que casi nunca es perceptible. Es como un problema de cucarachas: cuando vemos una quiere decir que hay cientos o miles más invisibles; es sólo la punta del iceberg.

Hoy me di cuenta que no estoy de acuerdo con la mayoría de las cosas que pasan en la Internet. Muchas son responsabilidad mía, muchas más (la mayoría) no. Voy a empezar con lo que puedo controlar: he decidido terminar con mi vida en aquellos servicios con los que no estoy de acuerdo, aunque eso implique terminar con gran parte de mi contacto con el mundo. Espero me disculpes, pero entraré en una fase de ermitaño de la cual espero no recuperarme nunca. No digo esto por anacoreta, por algún complejo de superioridad ni por moda hipster, lo digo porque quiero ser coherente con lo que pienso y hago. Soy un anarquista crítico, existencialista, iconoclasta, cypherpunk que usa Facebook, Whatsapp, Twitter, Google Plus, Instagram, etc. porque hay que estar conectado (¿entiendes lo que digo?). Cuando cerré mi Facebook no me invitaron a reuniones, me perdía de las noticias importantes y por eso decidí reabrirlo. No participo en Facebook, no publico nunca nada, pero ahí estoy “para estar en contacto”, pero últimamente he entrado en una etapa de mi vida donde no me interesan más los chismes sociales ni las banalidades en general de la mayoría de las personas a las que conozco (que en gran mayoría no son mis amigos en el sentido estrecho de la palabra). Espero no me lo tomes a mal, pero podría vivir sin saber que estás «en el aeropuerto yendo a tal lugar» o que estás «tomando el cafecito con tal persona». Tampoco quiero que me malinterpretes, sí quiero saber qué has hecho, sí me interesan los grandes eventos de tu vida, pero no estoy de acuerdo con el medio de comunicación que utilizamos. Creo que las redes sociales, en general, crean la ilusión de acercarnos cuando en realidad nos alejan cada día más: ya no nos vemos pero parece que sí porque estamos al tanto el uno del otro, aunque sean puras banalidades o incluso puras mentiras lo que nos decimos a través de Facebook o cualquier otra red social.

Sé que esto va a generar muchos problemas de comunicación, críticas y comentarios hostiles no de ti, claro, pero sí de muchas personas que se molesten por lo que pienso y hago. No importa qué tanto te esfuerces, siempre vas a hacer algo que le moleste a cierto sector de tu círculo social: si haces algo, porque lo haces; si no haces nada, porque no haces nada. Esa regla es casi universal: uno no es monedita de oro para caerle bien a todos, lo tengo muy claro. Como estoy consciente de esto prefiero caerme bien a mí mismo o al menos intentarlo fuertemente, y para eso necesito ser coherente en lo que pienso y hago. Para mi maldita suerte llegué a mis 30 años justo cuando estoy por terminar la maestría. Si de por sí la edad y la madurez que vas obteniendo te cambian (y amargan en cierto sentido), el estudio y la reflexión profunda te cambian más. Llámalo amargura de anciano, aire de grandeza, pedantería o una mezcla de todo, me he dado cuenta que mucho de lo que pase en mi vida tiene que ver con los círculos sociales que yo mismo he creado, y estoy dispuesto a perder algunos contactos con tal de ser más coherente conmigo. No soy el adolescente que era hace apenas unos años y, sobre todo, no quiero seguir viviendo junto a personas que se comportan como tal aunque esa sea la norma en el siglo XXI, por eso hago lo que hago.

Algo que siempre me había dicho era que uso ciertos servicios con los que no estoy de acuerdo para estar en contacto, por eso dejé de usar el correo o XMPP, por ejemplo, pero ya no puedo sostener ese argumento porque me di cuenta también que usar un servicio, por la razón que sea, es estar perpetuando eso con lo que no estoy de acuerdo. Sé que cuando yo no lo use el mundo seguirá girando y el bastardo que vende nuestros datos o nos mete publicidad para cobrar varios millones de dólares lo seguirá haciendo, pero cada día me es más difícil hacerme de la vista gorda ante tal hecho. Como anarquista crítico creo en el poder de la descentralización, no quiero y no puedo usar servicios centralizados por más tiempo, aunque sé que la mayoría no va a entender e incluso me tacharán de socialista o comunista (porque según algunos eso es el socialismo…).

Tampoco creas que hago esto nada más por mis ideales políticos y porque crea que es lo correcto, también hay algo de amargura en saber que a la mayoría de mis conocidos tampoco les interesan las idioteces que pienso, en dónde estoy o qué es lo que hago, pero como es más importante estar en contacto ahí estamos mandándonos solicitudes de amistad, regalándonos y exigiéndonos likes, etc. Ya no puedo seguir sosteniendo la hipocresía de fingir que me interesan ciertas cosas y de pensar que te interesan a ti. Seamos sinceros por una vez en nuestras vidas e ignorémonos mutuamente. Tal vez haya algo en el esfuerzo de contacto, tal vez la «dificultad» de encontrarnos nos dé más ánimos para ser creativos en las maneras de seguir estando al tanto el uno del otro; tal vez el filtro de esta dificultad sea suficiente para desanimarte y no querer saber de mí nunca más. Supongo que lo sabré a la brevedad.

Dejo estas líneas escritas porque espero que en algún momento, después de tu coraje inicial por mi cobarde partida, te den paz de saber que no fue tu culpa. Espero también que te den esperanza y que sepas que ahora estoy en un lugar mejor. No lo digo como promesa vacía o como describiendo un Edén después de esta vida, te lo digo con la certeza de que he estado ahí y que sé que es un mundo mejor sin publicidad, con redes descentralizadas y justas donde el poder realmente está dividido en vez de concentrado. Espero llegar a saber de ti de este lado. Dejo migajas en el camino con la esperanza de que te sean útiles (Diaspora, Jabber, Quitter, Owncloud, PGP, GNUSocial).

Hasta siempre.