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Liquid Living Books y su trabajo colaborativo

"¡El libro tradicional ha muerto! Nadie en su sano juicio compraría un kg de papel en vez de llevarse miles de libros en un solo CD-ROM". Esta frase ―palabras más, palabras menos― estuvo revoloteando la mente de varios teóricos, editoras y consumidores desde la década de 1990 con la llegada de las computadoras a prácticamente todas las residencias de la clase media. Después de la emoción inicial, el libro como lo conocemos tradicionalmente no murió y nadie ―o casi nadie― compra libros en CD-ROM (que sí agoniza ahora que existen las memorias USB). Pero con la llegada de los lectores electrónicos y el formato epub, una vez más varios profetas del apocalipsis predicaron la inminente desaparición del libro en papel en favor de la evidente ventaja práctica y económica que representa un libro digital, sólo que ―una vez más― esto no ha sido así al menos hasta ahora.

Estados Unidos es líder en la producción y desarrollo de tecnología, lo que hace que buena parte de los lectores electrónicos y establecimientos que venden libros en estos formatos estén ahí; sin embargo, hasta la fecha el libro impreso es más popular que los audiolibros o los libros electrónicos incluso en ese país.[1] Esto no quiere decir que el formato electrónico sea una pérdida de tiempo o que deba dejar de ser desarrollado, pero es curioso cómo algo que se suponía tenía que ser la evolución "natural" del libro en papel, terminó por ser un elemento que funciona de manera paralela; es decir, el libro electrónico no llegó para asesinar al papel, sino para convertirse en una plataforma con distintos usos y alcances a los hasta ahora tradicionales.

Las plataformas electrónicas abren posibilidades que el papel no podría abrir. Una propuesta en este sentido es la de Gary Hall: Liquid Living Books. La idea detrás de esta propuesta es que la palabra "libro" no tiene conexión inherente con "páginas", por lo que las nuevas tecnologías ―como la realidad aumentada― irrumpen y descolocan la noción tradicional del libro y nos hacen repensar constantemente este término. Tradicionalmente, un libro es definitivo (en el sentido de finītus, acabado, finalizado) cuando es publicado; por oposición, la idea de que sea líquido y vivo es una crítica a esta finitud y propone, a la inversa, que un texto está siempre en constante movimiento y construcción independientemente de que sea o no publicado. Esto es posible precisamente gracias a las nuevas tecnologías que permiten hacer público un documento y, al mismo tiempo, dar la posibilidad para actualizar o incluso añadir elementos a ese texto. Al pensar en el libro como algo vivo y líquido instauramos una intermitencia en su muerte, en su finitud; en palabras coloquiales, podríamos decir que como nunca se termina de escribir, nunca se muere.

¿Pero cómo puede un texto no ser definitivo? Si lo pensamos con detenimiento, los libros nunca han sido estáticos ni finitos. Poner un límite a una historia o teoría es simplemente poner un cerco que nos da esa ilusión de definición, pero ninguna barrera puede dar por terminada una discusión o una historia si hay voluntad detrás para continuar re-produciéndola. Tomemos como ejemplo la Biblia: se supone que es un libro definitivo, pero históricamente sabemos que hay mucho más escrito que no se publicó (o que se fue "des-publicando" con el tiempo) y que incluso es posible que se pueda añadir más contenido (en el caso de algún descubrimiento histórico) a un libro supuestamente terminado. La vitalidad y perpetua construcción (estado líquido) de los libros siempre ha estado ahí, sólo que la publicación electrónica nos ha hecho más evidente este hecho.

Otro elemento que esta perspectiva cuestiona es la creación individual. Supuestamente un autor o autora que está en total control de su pensamiento puede producir contenido original y único; sin embargo, desde la teoría crítica (teoría base para la propuesta de Hall) se pone en tela de juicio la idea de un autor como unidad indivisible y como productor absoluto de su obra: "de esta manera se desvela el sentido total de la escritura: un texto está formado por escrituras múltiples, procedentes de varias culturas y que, unas con otras, establecen un diálogo, una parodia, una contestación".[2] Creemos que la escritura es algo que podemos controlar, que las ideas que cobran vida en el intelecto pueden ser aprehendidas y traspoladas al texto, aunque la tradición psicoanalítica se haya cansado de comprobar que lo que supuestamente está en control en nuestro pensamiento es producto de un entramado complejo de procesos psíquicos sobre el cual no tenemos total control. Desde la perspectiva de Roland Barthes, todo texto está "formado por escrituras múltiples, procedentes de varias culturas", por lo que no sólo podemos pensar que es posible la escritura colectiva, sino que ésta es una característica esencial de cualquier escritura, incluso la individual; "texto" proviene del verbo latino texere, que significa tejer, trenzar, entrelazar.[3]

Tecnologías como la Wiki permiten la colaboración de múltiples personas, y gracias a la política open access y de cultura libre detrás de Liquid Living Books, cualquiera puede editar, remezclar, reformatear, reinventar o reutilizar el contenido. Una vez más, los libros siempre han permitido la escritura colectiva, sólo que la tecnología actual hace más evidente y posible esa ventaja. De esta manera, lo que puede empezar como una lectura participativa puede convertirse en una colaboración profesional que haga que un living book vaya cobrando más forma y cuerpo con el tiempo.

La tecnología detrás de Wiki no es nueva. Wiki es el nombre que recibe un sitio web cuyas páginas pueden ser editadas directamente desde el navegador, donde los usuarios crean, modifican o eliminan contenidos que, generalmente, comparten. No tiene por qué ser necesariamente un sitio en la web, puesto que hay wikis instalables para uso en el escritorio de computadoras personales.[4] El ejemplo más famoso de una wiki es Wikipedia, enciclopedia abierta y colaborativa cuya controversia más grande es, precisamente, que cualquiera puede editar y publicar, lo que hace que en algunos casos las colaboraciones no sean lo suficientemente profesionales. Con la intención de resolver este problema, ahora Wikipedia tiene una comunidad de verificadores y reglas más estrictas para que, por ejemplo, ningún autor o realizador de un proyecto sea el mismo que redacte el artículo que lo describe, con lo que se evita que haya colaboraciones imparciales en cualquier sentido. Liquid Living Books sigue este camino, por lo que su propuesta también cuenta con responsables de edición que modulan y articulan las colaboraciones de la comunidad de lectores y escritores.

Living books about life es un ejemplo de una colección de living books curada y editada por académicos que son los responsables de cada living book. Fue fundada por Joint Information Systems Committee y es publicada por la misma organización que Gary Hall ayudó a crear: Open Humanities Press. La intención de esta colección es formar un puente entre las ciencias y las humanidades además de evidenciar el carácter líquido y vivo de los libros.[5] En ella trabajan editores que constantemente trabajan para mantener la serie viva, tal es el caso de Leon Niemoczynski y Stephanie Theodorou, con Animal Experience; Gabriela Méndez Cota, con Another Technoscience is Possible; Gary Hall, con Digitize Me, Visualize Me, Search Me; David Perry, con Ubiquitous Surveillance; Alberto López Cuenca, con The Mediations of Consciousness, entre otros. Si un lector tiene la capacidad de enriquecer cualquiera de las discusiones que se llevan acabo en los libros, puede solicitar una cuenta y empezar a colaborar directamente, aunque todo cambio o colaboración dependen de la edición del editor o editora de cada living book con el fin de mantener un estándar en la calidad argumentativa.

Desde luego, este nuevo paradigma abre también nuevas discusiones, como ¿quién tiene los derechos de autor en una creación colaborativa? Aquí es donde la cultura libre cobra importancia. Al hablar de cultura libre —contrario de lo que el sentido común pudiera decir— estamos hablando también de protección y apoyo a creadores e innovadores, pero sobre todo también de límites coherentes a dicha protección para garantizar que los creadores e innovadores posteriores puedan crear sin restricciones por parte del pasado (la lógica de la vitalidad en los living books). Como lo menciona Lawrence Lessig (creador de la licencia Creative Commons): una cultura libre no es una cultura sin propiedad ni méritos para los creadores, sino una en donde la educación y el conocimiento puedan fluir descentralizadamente sin tener que pedir permiso a los que ostentan el poder económico y político en este ámbito.[6] Desde esta perspectiva, Liquid Living Books es un esfuerzo por subvertir la concepción tradicional que tenemos de libro; es una apuesta por la cultura de la colaboración lo que, sobre todo en ámbitos académicos (contexto de Open Humanities Press), prioriza la creación de contenido por encima de la generación de recursos económicos.


  1. Perrin, Andrew. Book Reading 2016. Disponible en: "http://www.pewinternet.org/2016/09/01/book-reading-2016/#the-share-of-americans-who-have-read-a-book-in-the-last-year-is-largely-unchanged-since-2012-more-americans-read-print-books-than-either-read-e-books-or-listen-to-audio-books". ↩︎

  2. Barthes, Roland. El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura. Barcelona: Paidós, 1984, p. 71. ↩︎

  3. Segura Munguía, Santiago. Nuevo diccionario etimológico latín-español y de las voces derivadas. 4ª edición. España: Universidad de Deusto, 2013. ↩︎

  4. Colaboradores de Wikipedia. Wiki. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2016. Disponible en: "https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Wiki&oldid=91263066". ↩︎

  5. Hall, Gary (editor). Digitize Me, Visualize Me, Search Me. JISC, Open Humanities Press, 2011, p. 3. ↩︎

  6. Lessig, Lawrence. Por una cultura libre. Traducción de Antonio Córdoba. Madrid: Traficantes de sueños, 2005. pp. 19-20. ↩︎